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Eliseo y Naamán - Parte 1

Una esclava judía le dice a Naamán que Dios puede sanarlo de su lepra.
Contribución de Richard Gunther
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En el reino de Siria había un poderoso comandante del ejército llamado Naamán. – Número de diapositiva 1
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Era el comandante de las tropas del rey de Siria. Un hombre muy poderoso. – Número de diapositiva 2
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Pero a pesar de lo fuerte e intrépido que era Naamán, empezó a notar pequeñas manchas en su piel. Era la primera señal de que estaba desarrollando la temida enfermedad de la lepra. Era una enfermedad que no tenía cura y que se extendería por todo su cuerpo. La mayoría de los enfermos de lepra morían a causa de la enfermedad. – Número de diapositiva 3
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Naamán había dirigido una invasión en Israel y había tomado judíos como cautivos para convertirlos en esclavos. Uno de los esclavos era una joven. – Número de diapositiva 4
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"Me llevaré a esa para que sea sirvienta de mi mujer", anunció Naamán, señalando a la joven. "Podrá hacer todos los trabajos que mi mujer le ordene hacer en mi casa". La Biblia no nos dice el nombre de la joven. – Número de diapositiva 5
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Un día, mientras la joven sirvienta cuidaba a la mujer de Naamán, vio lo triste que estaba porque su marido se estaba muriendo de lepra. Si Naamán buscara la ayuda del único Dios verdadero, dijo ella. "Él tiene el poder de sanarlo de su lepra". – Número de diapositiva 6
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Las palabras de la sirvienta dieron esperanza a la esposa de Naamán. ¿Había realmente una cura para la enfermedad de su marido? Envió a un sirviente al rey de Siria para contarle lo que la niña judía había dicho. – Número de diapositiva 7
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El rey de Siria también sabía que era la única esperanza para salvar a su comandante del ejército de confianza. – Número de diapositiva 8
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Entonces escribió una carta para el rey de Israel. Junto con la carta envió regalos de oro, plata y ropas finas. – Número de diapositiva 9
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Cuando el rey de Israel leyó la carta se asustó. No confiaba en Dios. "Oh, no", se asustó. "El rey de Siria sabe que no puedo sanar la lepra y quiere pelearse conmigo". – Número de diapositiva 10
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Las noticias de lo sucedido llegaron a Eliseo y este envío un mensaje al rey de Israel. "Dile a Naamán que venga a mí", escribió Eliseo. "Puede que tú hayas dado la espalda al único Dios verdadero, pero yo no". – Número de diapositiva 11
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Cuando Naamán se enteró de la existencia de Eliseo, se vistió con su mejor uniforme, subió a su carro y se dirigió con sus tropas a la casa de Eliseo. – Número de diapositiva 12
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Cuando llegó a la puerta de la casa, esperó a que Eliseo saliera a recibirlo. "¡Cómo se atreve!", pensó Naamán. "¿No sabe quién soy? Nadie me hace esperar". – Número de diapositiva 13
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Finalmente, la puerta se abrió. No era Eliseo, sino su siervo Giezi, quien salió a hablar con Naamán. Eliseo dice: "Ve a lavarte siete veces en el río Jordán y quedarás limpio". – Número de diapositiva 14
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"¿Qué?", gritó Naamán. "Eso es una locura. Nadie se sana de la lepra lavándose en agua". – Número de diapositiva 15
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Naamán se iba enojando cada vez más. Esperaba que Eliseo saliera a hacer algo para sanarlo en ese mismo momento. "No quiero que me digan que me lave en un río sucio de Israel", se enfadó. "Prefiero lavarme en uno de los ríos de Siria, que tienen agua más limpia". – Número de diapositiva 16
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Naamán dio la vuelta a su carro y emprendió el regreso a Siria. Se sentía humillado y estaba furioso. Y no tenía ninguna intención de hacer lo que Eliseo, el profeta de Dios, le había dicho que hiciera. – Número de diapositiva 17
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Para saber qué pasó después, lee la segunda parte de la historia (disponible en www.freebibleimages.org). – Número de diapositiva 18
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Número de diapositiva 19