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Una mujer que unge a Jesús encuentra el perdón

Cuando una mujer inmoral unge los pies de Jesús en la casa de Simón el fariseo, Jesús da una lección sobre el perdón.
Contribución de Sweet Publishing
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Cuando un fariseo llamado Simón invitó a Jesús a una comida en su casa, Jesús aceptó la invitación. – Número de diapositiva 1
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Los invitados se recostaron en sillones alrededor de la mesa de comida. Una mujer (con una reputación de vivir inmoralmente) escuchó que Jesús estaba en la casa de Simón y le llevó un exquisito frasco de un perfume muy costoso. – Número de diapositiva 2
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Cuando vio a Jesús, ella se arrodilló detrás de Él y lloró. Sus lágrimas cayeron sobre los pies de Jesús y ella las limpió con su cabello. – Número de diapositiva 3
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Besó los pies de Jesús y vertió su costoso perfume sobre ellos. – Número de diapositiva 4
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Cuando Simón el fariseo vio lo que estaba ocurriendo pensó: “Esto prueba que Jesús no es un profeta. Si Dios realmente lo hubiera enviado, ¡Él habría sabido qué clase de mujer es esta!” – Número de diapositiva 5
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Jesús sabía lo que su anfitrión estaba pensando.<br/>–Simón –le dijo al fariseo–, tengo algo que decirte.<br/>–Está bien, Maestro –respondió Simón–, dímelo. – Número de diapositiva 6
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Jesús le contó esta historia a Simón:<br/>–Un hombre le prestó dinero a dos personas, 500 denarios a uno y 50 denarios a otro (un denario era el pago por un día de trabajo). Pero ninguno de ellos le pudo devolver el dinero. – Número de diapositiva 7
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Entonces, él los perdonó a los dos y les permitió quedarse con el dinero. ¿Cuál de ellos crees que lo amó más después de eso? – Número de diapositiva 8
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–Me parece que fue aquel que le debía más –respondió Simón.<br/>–Correcto –respondió Jesús. – Número de diapositiva 9
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Entonces Jesús se volvió hacia la mujer y le dijo a Simón:<br/>–Mira a esta mujer aquí arrodillada. Cuando entré a tu casa, tú no limpiaste el polvo de mis pies, pero ella los ha lavado con sus lágrimas y los ha secado con su cabello. Tú me negaste el beso que se suele dar de bienvenida, pero ella ha besado mis pies una y otra vez. – Número de diapositiva 10
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Tú olvidaste la cortesía habitual de aceite de oliva para ungirme la cabeza, pero ella ha cubierto mis pies con un exótico perfume. Por lo tanto, sus pecados –y son muchos– están perdonados, por que me amó mucho. Pero al que se le perdona poco, demuestra poco amor.<br/>Jesús entonces le dijo a la mujer:<br/>–Tus pecados te son perdonados. – Número de diapositiva 11
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Entonces, los hombres sentados a la mesa murmuraron para sí: “¿Quién se cree que es Jesús para perdonar los pecados? – Número de diapositiva 12
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Jesús le dijo a la mujer:<br/>–Tu fe te ha salvado. Ve en paz. – Número de diapositiva 13
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Número de diapositiva 14